¿Pueden entenderse y querer ser amigas una chica palestina y otra judía? Si, es posible, así que hay lugar para la esperanza.
La enemistad entre los pueblos tiene que acabar cuando sus niños y jóvenes se conozcan y convivan... no hay otra solución. La historia que cuenta el libro es la historia real de una periodista belga que en 1987 viajaba por primera vez a Israel y que quedó impresionada por la incomprensión y la falta de diálogo que avivan el conflicto entre judíos y palestinos. Hablando con unos y con otros, conoció a Galit, una chica judía de Jerusalén, y a Mervet, una chica palestina de un campamento para refugiados, y pensó lo bueno que sería si pudieran ser amigas. Ellas se mostraron encantadas con la idea, pero aunque vivían apenas a quince kilómetros, sólo podían conocerse a través del correo. Así comenzó una relación epistolar que duró más de un año. En 1991, sin que se hubieran cumplido sus deseos de paz, por fin se conocieron personalmente
¿Quieres ser mi amiga?